Marisol, la muñeca que estimula la ternura

Más que una muñeca, se ha convertido en una compañera para las personas usuarias del Centro de Día de Personas Mayores Dependientes. Esta iniciativa, liderada por Paula Muñoz, psicóloga y responsable del centro, ha demostrado ser una terapia no farmacológica efectiva para estimular capacidades y fomentar la comunicación en personas con demencia. Descubre cómo ha llenado de amor y conexión el día a día de quienes interactúan con ella.

Fue Paula Muñoz, psicóloga y responsable del Centro de Día de Personas Mayores Dependientes, junto a la terapeuta ocupacional del centro, quienes llevaron a cabo esta iniciativa. “Ya conocía prácticas similares y valoramos la posibilidad de implementarlo aquí, así que decidimos comenzar este mismo año”, apunta Muñoz. Así, tras la cuesta de enero, llegó febrero con nuevos propósitos y una nueva compañera de viaje: Marisol, la muñeca que se ha integrado en el día a día del centro.

“Marisol ayuda a estimular capacidades y mejorar la comunicación de las personas usuarias. Y al mismo tiempo, incentiva la afectividad”, señala su propulsora. Esta idea surgió en un momento en el que el centro acogía a un grupo grande de personas con estas características, y ahora Marisol es considerada como “una integrante más del grupo”.

“Una señora que antaño solía quedarse sin hacer nada, ahora, al tener a Marisol, habla, sonríe y se entretiene cuidándola”

La Clínica Psiquiátrica Padre Menni en Pamplona ha incorporado una nueva terapia a su cartera de actividades. Se trata de una terapia no farmacológica que utiliza muñecos terapéuticos con apariencia de bebé y sus diferentes elementos de manera simbólica. La actividad está dirigida especialmente a personas con deterioro cognitivo y busca mejorar su bienestar, promoviendo la comunicación y las relaciones interpersonales, y fomentando la participación en actividades significativas.

Entre los beneficios que destaca la clínica se encuentran la reducción de los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (deambulación errante y agitación), el aumento de la motivación y la iniciativa, manteniendo la conexión con el entorno y evitando el aislamiento, así como el incremento de la expresividad.

En el Centro de Día de la Clínica Psiquiátrica Padre Menni, la muñeca, de nombre Marisol, ha sido bien recibida por las personas usuarias y profesionales. Se utiliza tanto de forma individual como grupal, y la interacción puede surgir de forma espontánea o ser facilitada por el personal de la clínica. “Es una actividad muy flexible. Pueden reaccionar a su presencia de manera más o menos espontánea. Se ha convertido en un estímulo que les resulta muy significativo porque les hace responder desde los instintos más básicos, como es el afecto hacia un bebé. Un impulso muy innato en las personas”, señala Muñoz.

Es cierto que no siempre ocurre de manera espontánea, por lo que también se realizan actividades concretas o juegos específicos con la muñeca. De hecho, Muñoz recuerda una experiencia que visualiza en el centro siempre que termina la hora de las comidas: “Una señora que antaño solía quedarse sin hacer nada, ahora, al tener a Marisol, habla, sonríe y se entretiene cuidándola”.

A su vez, como actividad complementaria, ha surgido una pequeña iniciativa colaborativa para confeccionar prendas de ropa para la muñeca. En este sentido, una de las usuarias está cosiéndole una chaqueta y proyectan realizarle una cuna próximamente.

Recuerdo a una señora que al coger a Marisol dijo: ‘Uy, pero cómo pesa, cuánto come esta niña’. Y después se levantó con muchísimo cuidado, arropándola con mucho mimo, y esto también tiene que ver con las capacidades físicas”, rememora bajo risas.

MUCHO MÁS QUE UNA MUÑECA… Se trata de una muñeca con apariencia de bebé, cercana a un reborn (muñecos hiperrealistas) pero con menos apariencia humana. Tiene una cara afable y sonriente, y no se le cierran los ojos para evitar confusiones entre los usuarios, ya que podrían pensar que le pasa algo o incluso que ha fallecido. Es ligera y de tacto agradable, y no emite ningún sonido, siguiendo así las recomendaciones.

Se han realizado estudios que sugieren que esta terapia puede reducir la agitación. Tal y como le demostró un compañero de profesión a Muñoz, quien le confesó que utilizaban esta técnica para poder bañar a una persona, ya que era la única manera de conseguir que se calmara.

En este sentido, el Centro de Referencia Estatal de Atención de Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias (CREA) en Salamanca destaca la eficacia de la terapia con muñecos en el cuidado de pacientes. Detallan que esta interacción activa instintos de cuidado y promueve la comunicación afectiva. Además, se apoyan en teorías como la del apego y la del objeto transicional, así como en la Atención Centrada en la Persona para demencias.

“El hecho de tener la muñeca les hace estar más conectados, despiertos e incluso pasan de estar en silencio a hablar. Realmente, donde más hemos notado mejoras es en la comunicación y la afectividad. Generando incluso interacción con otras personas. Recuerdo que dos mujeres hablaban entre ellas a través de la muñeca”, concluye Muñoz.

Y aunque la evidencia actual es limitada, desde CREA observan beneficios perceptibles en quienes muestran interés en esta actividad. La terapia con muñecos es una “alternativa valiosa a las terapias convencionales, aliviando síntomas conductuales y psicológicos, aumentando la motivación y reduciendo la frustración”. Además, inciden en que estimula la conexión con el entorno, fomenta la interacción social y mejora la calidad de vida de las personas con demencia. Esta técnica proporciona una ocupación significativa y contribuye a recordar roles pasados y la memoria autobiográfica.

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