Riesgo nutricional en pacientes residenciales

Un adecuado estado nutricional está estrechamente ligado con un mejor estado de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que “una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental y reducir la productividad”.

Por ello, desde el Centro Hospitalario Benito Menni de Elizondo,  se están poniendo en marcha proyectos dirigidos a detectar precozmente usuarios con riesgo nutricional con la finalidad de instaurar un plan nutricional adecuado a las necesidades individuales de cada uno.

La malnutrición puede producirse tanto por carencias como por excesos en la ingesta de energía y/o nutrientes. Es decir, siempre que exista un desequilibrio entre la ingesta y los requerimientos nutricionales existe un riesgo nutricional, pudiendo darse situaciones de desnutrición u obesidad.

Nutrición en personas mayores que viven en centros residenciales

Una población especialmente vulnerable son los ancianos institucionalizados, en los que la prevalencia de desnutrición oscila entre el 20-30% dependiendo de los estudios, para lo que se está desarrollando un programa de Valoración Nutricional incluido dentro de la atención geriátrica integral, que nos permita determinar el estado nutricional de cada paciente, calcular los requerimientos nutricionales necesarios e instaurar la dieta más ajustada, evitando o revirtiendo situaciones de desnutrición.

Nutrición en usuarios jóvenes en unidades residenciales de Psiquiatría

Por otro lado, detectamos también otro problema de malnutrición por exceso sobre todo en la los usuarios más jóvenes del centro, que corresponden con las unidades de psiquiatría.

Se nos planteó la posibilidad de comenzar con el programa “Me Cuido”, en usuarios con discapacidad intelectual asociado a alteraciones de conducta graves.

El principal objetivo de este programa es ayudarles a perder peso, concienciando de la importancia de una dieta equilibrada y estableciendo una rutina de ejercicio físico.

Se han incluido en esta primera fase 6 usuarios, en función deI IMC, capacidad cognitiva y motivación por perder peso.

Hemos utilizado 3 módulos que nos permiten trabajar a nivel nutricional, de actividad física y de control de peso de cada usuario, aunque, adaptándolo a las necesidades de estos usuarios  El programa nos permite además elaborar un registro visual que les ayuda a ver de manera sencilla el grado de consecución de sus objetivos.

Los usuarios que participan en el programa, obtienen un refuerzo condicionado a acudir a las dos sesiones semanales, rellenar el registro de peso y actividades y mantener o disminuir de peso a lo largo de la semana.

Se han obtenido muy buenos resultados desde la implementación del programa. Los usuarios están muy motivados, rellenan los registros y acuden a las sesiones de ejercicio dirigidas de manera autónoma, ha mejorado su autoestima y su psicomotricidad y rigidez y han creado una rutina de ejercicio se han comprado ropa deportiva, y acuden a clase con su botellín de agua lo que ha mejorado su estado de hidratación.

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